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ALGUNOS CRÍMENES DE RITO ALEJO DEL RIO

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Jueves 4 de septiembre de 2008

ALGUNOS CRIMENES ATRIBUIBLES A

RITO ALEJO DEL RIO

“Sí, yo fui a ese homenaje y allá habló también Fernando Londoño, estuvo Plinio Apuleyo y siquiera lo hicimos. Iban a echar 13 generales de la República y muchos me llamaron a mí a decir que esa persecución era injusta (…), en la Gobernación de Antioquia, lo que hice fue apoyar a la Fuerza Pública y a la justicia”

Álvaro Uribe Vélez

Estas palabras eran expresadas por el Presidente Álvaro Uribe Vélez, en respaldo al General (r) Rito Alejo Del Rio. A pesar de las múltiples denuncias existentes, su actitud de protegerlo y encubrirlo ha sido recurrente. Durante la administración de Uribe Vélez, Rito Alejo Del Rio fue contratado como asesor del DAS y su abogado, el mismo de Jorge Noguera, recurrentemente es observado en la “Casa de Nari”.

El vínculo criminal de Rito Alejo Del Rio, con grupos paramilitares, desde el año 1997, fue destacado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. A pesar de las múltiples pruebas, Luis Camilo Osorio y el actual Vicefiscal General de la Nación Guillermo Mendoza Diago, adelantaron una investigación con el “propósito de sustraer al acusado de su responsabilidad penal por crímenes de la competencia” de la Corte Penal Internacional. (Artículo 20 del Estatuto de Roma).

La Comisión Interamericana señaló en dicha oportunidad que:

“La Comisión ha recibido información que indica que, en ciertas áreas del país, hay una marcada colaboración entre el Ejército y los grupos paramilitares. La Comisión ha recibido testimonios e información que indican que, en algunos casos, miembros del Ejército y paramilitares llevan a cabo operaciones conjuntas. En algunos casos, miembros de ambos grupos patrullan conjuntamente. En otros casos ha ocurrido que soldados lleguen a un área y adviertan a la población que los paramilitares vienen detrás de ellos. Aquellos que no cumplen las instrucciones dadas son luego víctimas de los actos de violencia desatados por los paramilitares.

251. Durante su visita a Urabá, la Comisión recibió testimonio de la existencia de estas operaciones conjuntas. Muchas personas afirmaron a la Comisión que a principios de 1997, el Ejército apareció en los pequeños caseríos cerca de San José de Apartadó y dijo a la gente del lugar que debía abandonar el área. Los soldados les advirtieron que si los residentes no seguían las órdenes dadas, los paramilitares vendrían y atacarían a aquellos que quedaran. Poco después, los paramilitares llegaron y comenzaron a llevar a cabo ejecuciones extrajudiciales en el área, forzando a la mayoría de los residentes del poblado a dejar sus casas y buscar refugio en San José de Apartadó, Apartadó y otros sitios.

252. La Comisión recibió información específica acerca de la muerte de Miguel Angel Graciano, residente del caserío de Salto de Apartadó, en una operación conjunta. En marzo de 1997, de acuerdo con testigos de los hechos, el Sr. Graciano fue capturado junto con Bernardo Moreno Londoño por una patrulla conjunta de paramilitares y soldados. Los patrulleros le dijeron a sus dos capturados que su grupo incluía 40 paramilitares y 80 soldados. La patrulla posteriormente se llevó a los capturados a dos áreas diferentes. El Sr. Moreno fue posteriormente dejado en libertad por los soldados que lo tenían, mientras que el Sr. Graciano fue dejado supuestamente con los paramilitares. Su cuerpo sin vida apareció poco después con señales de tortura.

253. Aunque fuese negado, la Comisión debe presumir que el comandante de la base militar, batallón o brigada tiene conocimiento de la existencia de operaciones conjuntas entre sus hombres y los paramilitares. Así, por ejemplo, el General Rito Alejo del Río, quien al tiempo de la visita de la Comisión se desempeñaba como Comandante de la XVII con jurisdicción en el área de San José de Apartadó, negó conexión alguna entre los soldados bajo su mando y los paramilitares en el área. Sin embargo, la Comisión recibió información que deja en duda esta negación.

254. Por ejemplo, se le preguntó al General Rito Alejo del Río acerca de un retén paramilitar en la carretera entre Apartadó y San José de Apartadó. Representantes del Estado colombiano, misiones diplomáticas y entidades no gubernamentales han dado a la Comisión información detallada sobre la existencia de este retén. Sin embargo, el General Alejo del Río negó la existencia de retén alguno hecho por los paramilitares.

255. Durante su visita, la Comisión recibió testimonio sobre el conocimiento que tenía el Ejército de este retén. Autoridades locales informaron a la Comisión que el 2 de marzo de 1997, una delegación de autoridades gubernamentales, incluyendo representantes de la Fiscalía, la Policía y el Ejército, fue detenida por los paramilitares en el mismo retén. La delegación buscaba entrar en San José de Apartadó para inspeccionar y levantar los cadáveres de Miguel Angel Layos Castañeda, Rubén Antonio Villa Rivera y Rubén Antonio Villa Alvarez, quienes fueron asesinados el 28 de febrero de 1997. Los individuos que habían puesto el retén les dijeron que todo estaba bien y que ellos eran miembros de grupos de auto defensa y que la delegación podía continuar. Un soldado respondió amigablemente llamando a los paramilitares "primos".

256. En virtud del alto nivel de interacción entre las fuerzas paramilitares y las tropas del Ejército dentro de su jurisdicción, la Comisión considera que, salvo que se esté tratando de una palpable inefectividad y falta de control sobre sus tropas, es claro que el General Rito Alejo del Río debía tener conocimiento no sólo del retén sino de la presencia de los paramilitares en el área y de la cooperación entre sus hombres y aquellos grupos. Esta conclusión es corroborada por lo que otras comisiones de carácter tanto oficial como no gubernamental concluyeron en su funcionamiento en la región durante 1995 y 1996. Una de estas comisiones encontró que unidades paramilitares y militares habían preparado listas de personas del área de manera que demostraba un alto grado de colaboración entre las fuerzas regulares e irregulares. El informe de la comisión encontró que estas listas fueron utilizadas como un medio de control en los retenes que se ponían en la región. Otra comisión reportó que la relación entre las fuerzas de seguridad del Estado y los grupos paramilitares en el área era tanto abierta como notoria. Esta comisión encontró que los miembros del Ejército frecuentemente iban a las bases paramilitares e inclusive entrenaban allí, mientras que se sabe que otras fuerzas de seguridad local jugaban billar con los paramilitares.

257. Sin embargo, a pesar de las múltiples quejas acerca de la colaboración entre el Ejército y los paramilitares en la jurisdicción de la XVII Brigada y la evidente seriedad de la situación, el Ejército nunca investigó la conducta del General Rito Alejo del Río en este aspecto” .

A continuación presentamos algunos de los casos, atribuibles a estructuras paramilitares, en relación con los cuales debe ser vinculado Rito Alejo Del Rio, dada la unidad de acción con estos grupos criminales, de los cuales se hizo parte. La fuente de los mismos es el libro “Deuda con la humanidad”, publicado por el CINEP.

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